historia ganadera pagos de izcala

Nuestros orígenes

Una pasión familiar…

Nuestra historia se remonta a los años 50, cuando el abuelo, Alfonso Laso, empieza a criar y cebar vacuno en extensivo y en corrales. En la búsqueda de los mejores ejemplares, llaman su atención los denominados “mochos”, por lo que comienza a trabajar con estos animales. En la actualidad, revisando las fotografías, hemos visto que aquellos «mochos» eran cruces de Angus que llegaban a España por el puerto de Santander, solo que en aquella época se trataba de una raza desconocida en España. 

Unas décadas más tarde, Pedro Alfonso Laso y Jorge Laso, hijo y nieto de Alfonso, adquieren la Finca Izcala y con ello la ilusión de retomar la profesión del abuelo. Esta idea motivada por la nostalgia les lleva a continuar la actividad ganadera recordando la curiosidad de Alfonso y buscando la mejor selección de raza Angus y Wagyu.

Inspirados por la naturaleza y la tradición

Agricultura

La familia Laso ha mantenido su relación con la tierra y la naturaleza durante varias generaciones, especializando su trabajo y centrándose en la agricultura en las últimas décadas. Su conexión con la tierra es tan fuerte que han aprendido a valorar su importancia y han buscado la forma de desarrollar su labor de la forma más sostenible.

En la actualidad, Pedro Laso cultiva alrededor de 1000 hectáreas de tierra, de las cuales 300 corresponden a la Finca Izcala. Gracias a la dedicación, compromiso con su trabajo y ayuda familiar, han cultivado diferentes cultivos como trigo, cebada, avena y girasol en secano, y otros como melones, sandías y tomates en regadío. Siempre se han sido muy cuidadosos en la elección de los cultivos, eligiendo aquellos que son adecuados para la tierra y el clima local.

A medida que han ido creciendo, también lo ha hecho su flota de maquinaria agrícola, lo que les ha permitido ofrecer servicios de aplicación de fertilizantes orgánicos, entre otros, a los agricultores de la zona.

Sostenibilidad

La búsqueda del equilibrio entre la protección del medio ambiente, la conservación de los recursos naturales y el desarrollo humano es fundamental en el método de trabajo que se lleva a cabo en Pagos de Izcala.

La gestión responsable de los recursos naturales, la reducción de la huella de carbono o la prevención de la contaminación son algunas de las acciones que se llevan a cabo por parte de la familia Laso.

Por último, cabe destacar que Pagos de Izcala es una ganadería extensiva, de la que podemos destacar algunos aspectos clave como por ejemplo la libre movilidad del ganado, el bienestar animal y optimización de los recursos adaptados al espacio y el clima, en nuestro caso, de la dehesa charra.

Compostaje

En Pagos de Izcala, se reutiliza y recicla todo lo que sea apto para ello, alargando su vida o dándole una nueva. De esta forma, todos los residuos orgánicos producidos por los animales en la Finca Izcala son llevados a una planta de gestión este tipo de producto (Biocompostajes Laso) que se encuentra a pocos kilómetros de la Finca Izcala.

Allí se encargan de revalorizar los subproductos y convertirlos en un compost con alto valor como fertilizante. Este compost es aplicado en las tierras de Izcala para incrementar la fertilidad de los suelos, mejorando las praderas de las que los animales se alimentarán a lo largo de su vida. 

La fertilización mediante compost en Izcala supone la fijación de más de 560 toneladas de Dióxido de carbono que provoca el incremento de la calidad del suelo. Además, se evita la emisión de CO2 derivado del empleo de fertilizantes inorgánicos o de síntesis.

Formando una economía circular

Finalmente, el modelo de producción y consumo del conjunto de empresas se basa en compartir, reciclar y reutilizar los recursos de los que disponemos, por lo que formamos un modelo de economía circular.