PAGOS DE IZCALA

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Una pasión familiar...

Nuestra historia se remonta a los años 50, cuando el abuelo, Alfonso Laso empieza a criar y cebar vacuno en extensivo. En su enorme curiosidad por este ganado comienza a incluir en las compras para el engorde algunos destellos de Angus denominados "mochos", sin embargo en aquella época se trataba de una raza desconocida aquí.

Unas décadas más tarde, Pedro Alfonso Laso y Jorge Laso, hijo y nieto de Alfonso, adquieren la Finca Izcala y con ello la ilusión de retomar la profesión del abuelo. Esta idea motivada por la nostalgia les lleva a continuar la actividad ganadera recordando la curiosidad de Alfonso y buscando la mejor selección de raza Angus.

En la primavera de 2018 se importan desde Escocia e Irlanda, las primeras 70 madres preñadas con pedigrí seleccionadas in situ, obteniendo la primera generación nacida en Finca Izcala a los pocos meses.

En otoño de 2020 se amplía de nuevo la cabaña en otras 40 madres con pedigrí, también procedentes de Escocia e Irlanda.

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Finca Izcala

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La Finca Izcala cuenta con una extensión de terreno superior a las 300 hectáreas dedicadas a las vacas prácticamente en su totalidad. El terreno es compartido con otras especies como son ovejas, cerdo ibérico de bellota, caballos y colmenas. Las abejas, aparte de la producción de miel, ayudan a la polinización de las encinas, robles y quejigos, favoreciendo la producción de bellota. 

 

El número de cabezas no es elevado y la estancia de los animales en la explotación es mayor, alargando cada una de las etapas de producción, primando siempre la calidad y no la cantidad.  El máximo bienestar animal es el motivo por el cual nuestra producción es limitada.

 

Los animales gozan de una combinación de pasto natural con praderas sembradas de gramíneas, trébol y leguminosas con aprovechamiento durante todo el año.

 

 

Sostenibilidad

Desde Pagos de Izcala promovemos una ganadería respetuosa con el medio ambiente y el bienestar animal, por ello, llevamos a cabo un conjunto de prácticas sostenibles que nos ayudan, no solo a reducir nuestra huella de carbono, sino que la transformamos en negativa y ayudamos a fijar toneladas de CO₂ anualmente en nuestros suelos para luchar contra el cambio climático.

La fertilización de nuestros campos se basa en el empleo de biofertilizantes como el compost ecológico que nos permite estimular la fijación de materia orgánica en el suelo estimulando la presencia de microorganismos, desarrollando suelos ligeros, ricos y con gran capacidad de retención de nutrientes y agua.

Estamos comprometidos con el medioambiente y lo reflejamos en nuestros productos.

 

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